miércoles, 2 de octubre de 2013

No pudo contenerse más. Así fue la hora de salir del hospital se fue directo al parque. Tenía que verla, aunque fuera de lejos, a escondidas, pero tenía que verla y verla ya. La encontró sentada en el banco junto a Luisa, Mark y Charlie. Se sentó disimuladamente en otro de los bancos quedando ocultó tras los setos y la observó deleitado desde lejos. Estaba preciosa como siempre. Pero, a pesar de que sus amigos charlaban y reían animados, ella parecía distante y hasta… triste. Se inquietó tremendamente y la observó más detenidamente. A lo mejor estaba decaída por la riña con Cecil o… de pronto sonó el estruendo de una moto pasando por la carretera y la vio cómo, ansiosa, miraba impaciente en dirección a ella quedándose al instante de nuevo triste y apagada al comprobar que no era lo que esperaba ¿a quién esperaba ver tan deseosa? Unos celos tremendos lo invadieron. Pero un rato observándola como buscaba ávida en cada rostro que pasaba, cada moto que rugía o cada coche negro que se cruzaba con su mirada comprendió todo… ¡¡Lo buscaba a él!! El corazón le latía frenético de felicidad pero también se le rompía a pedazos el alma al verla buscándolo tan desesperada. Estuvo a punto de acercarse y mandar todo a la mierda, rodearla entre sus brazos y besarle su hermoso rostro diciéndole “mi ángel bello, no sufras más mi vida, estoy aquí… Siempre estaré aquí” pero recobró la sensatez y se alejó, se subió a la moto y rodeó el parque por el otro lado para que ella no lo viera pasar. Se le pasaría, estaba haciéndola sufrir sí, pero pronto se le pasaría… iba pensando encima de la moto en dirección a casa, ella se olvidaría de él tarde o temprano, se enamoraría de alguien que sí mereciera la pena y volvería a ser feliz. Emma llegó a casa como últimamente llegaba todos los días: triste, melancólica y apagada -Hooola, ya estoy en casa- canturreó avisando a sus padres como siempre mientras colgaba su chaquetón en el perchero de la entrada, ellos le devolvieron el saludo desde la sala -Cielo, has recibido un paquete- le habló más comedida su madre, se le estaba pasando el cabreo y volvía a ser la misma mamá tierna y dulce de siempre. Emma sonrió algo más animada -¿De quién? Yo no espero ningún paquete- respondió extrañada recogiéndolo de encima la mesa del comedor. Lo examinó, no tenía remitente y provenía de la oficina de correos de la ciudad, había sido sellado ayer- que raro…- musitó intrigada abriéndolo curiosa. Sus ojos se abrieron como platos al descubrir una BlackBerry último modelo. ¡¡Era maravillosa!! ¡¡Lo último en generación de telefonía!!- ¿Quién me la compró?- preguntó entusiasmada a sus padres mirándolos emocionada. Ambos se miraron intrigados pues ninguno había sido -Nosotros no fuimos cielo… ¿No trae una nota, un remitente o algo?- indagó curiosa su madre, ella volteó la caja y debajo descubrió un sobre pegado, lo abrió nerviosa; apenas había una línea escrita: “Me siento culpable de lo que pasó, espero me perdones y te guste.” -¡¿Me siento culpable y espero me perdones?! ¡¿Y ya está?! - repitió furiosa apretando tanto los dientes que los hacía chirriar al tiempo que estrujaba la nota con su mano, sus padres la miraban desconcertados- ¡¿Y con este regalito quieres sentirte mejor imbécil?! ¡¡Pues no lo quiero estúpido!! ¡¡No quiero nada de ti!!- chilló furibunda y, tirándolo con todas sus fuerzas, estampó el teléfono contra la pared sobresaltando a sus padres -¡¡Emma!!- gritó asustada su madre mirándola atónita -¡¡Santo Dios hija!! ¡¿Qué has hecho?! ¡¿Te has vuelto loca?!- le increpó sobrecogido su padre, pero ella se fue a su cuarto sin decir nada más ni dar ninguna explicación a su furioso comportamiento. -Esta niña está mal Alberto, ya te lo llevo diciendo toda la semana; está apagada, crispada e insoportable, no hay quien le diga nada y acaba sacándome de mis casillas- le decía irritada Cecilia a su marido mientras recogía los pedazos rotos del suelo- ¡¡Está histérica!! ¿Tú las has visto? Pasa de la euforia a la desesperación en segundos y eso no es normal… pero que nada normal… ¡¡Mira lo que ha hecho con el teléfono, santo Dios!! El viernes llegó a la facultad más ojerosa y triste que nunca, sus amigos se preocuparon al verla tan pálida -¿Qué te pasa cielito? Hoy estás realmente… mal- le habló inquieta Luisa -No he podido dormir en toda la noche Lui- musitó apagada y sus ojos se llenaron de lágrimas -¡Oh cielito!- se conmovió su amiga abrazándola cariñosa- No puedes seguir así corazón, te vas acabar enfermando… mira, hoy pasamos de las clases ¿qué te parece? vámonos por ahí a despejarnos un poco y tomar el sol ¿de acuerdo?- ella asintió con la cabeza y los cuatro se fueron de la facultad. Pasearon muy despacio por la ciudad recorriéndola arriba y abajo sin rumbo fijo; nadie hablaba, dejando tranquila a Emma ensimismada en sus pensamientos. Al pasar por delante, decidieron entrar en el centro comercial. Paseaban despreocupados por sus pasillos cuando Charlie se detuvo ante la tienda de telefonía móvil -¡Este cacharro es espectacular! Tengo que hacerme con uno como sea- expresó ansioso al ver la fotografía de la BlackBerry en el escaparate, Emma la observó apesadumbrada -Ayer Miguel me regaló una- comentó apagadamente -¡¿Lo viste?! ¡¿Al fin fue por tu casa?!- se interesó ilusionada Luisa pero los ojitos tristes de su amiga le dieron a entender que no -Me la envió por correo- explicó muy pausadamente -¡¿De verdad?! ¡¡A verla preciosa!!- se ilusionó Charlie -La estampé contra la pared- respondió mordiéndose nerviosa el labio inferior, sus amigos la miraron atónitos -¡¿Qué?!- exclamó Charlie incrédulo -¡¿Estás loca?! ¡¿Sabes cuánto valen?!- le reprochó boquiabierto Mark -¡¡Cielito ¿cómo se te ocurrió tal cosa?!!- expresó descolocada Luisa -¡¡Porque no quiero nada de él Lui!! ¡¡No quiero regalitos ni tonterías que vengan de él!! ¡¡Yo lo que quiero es a él, solo a él!!- sollozó afligida y su amiga volvió a rodearla entre sus brazos amorosamente -¡Vamos bien, cada día a peor!- musitó abatido Charlie mirándola conmovido -¡Joder, romper esta máquina! ¡Eso no tiene perdón chica! Pudiste devolvérsela… ¡¡o regalármela a mí coño!! Pero… ¡¿Romperla?! ¡¡Joder, tía, eso es sacrilegio!! ¡¡Me lo haces a mí y no te perdono en la vida!!- repetía consternado Mark sin poder dejar de mirar la fotografía del escaparate provocando en Emma que aumentara su desesperación y su llanto; Luisa le dio una colleja de reprimenda y él, comprendiendo, al fin se calló. Comieron en una burguer. Aunque Emma solo removió desganada sus patatas en el kétchup y ni probó la hamburguesa Luego se fueron de nuevo al parque y se sentaron en su banco de siempre -Tienes que intentar animarte Emma, no puedes seguir así cielito o enfermarás- le habló cariñosa Luisa -No puedo Lui, solo hago pensar en él y qué estará haciendo… o con quién… tengo tanto miedo de perderlo, de que se esté olvidando de mí…- volvió a sollozar afligida- ¿Por qué no viene a casa como hacía antes Lui? ¡¡Tengo tantas ganas de verlo!!- los tres amigos la rodearon tiernos intentando consolarla Miguel regresó a su banco escondido para poder verla de nuevo. Pero lo que se encontró lo inquietó preocupantemente. Emma estaba aún más triste y pálida que ayer y, por la forma en que la rodeaban todos y la consolaban cariñosos ¡¡estaba llorando!! Se volvió loco de la desesperación ¿Qué le habría ocurrido a su pequeña? ¿Se encontraría mal? ¡¿No estaría enferma?! Se alarmó. La desesperación fue en aumento y ya fuera de sí y sin poderlo aguantar más, salió de su escondrijo con toda la intención de dirigirse ansioso hacia ella. Pero Luisa levantó en ese instante la vista y lo vio; abrió los ojos desmesuradamente sorprendiéndose al verlo. El se detuvo de pronto atemorizado al verse descubierto -¡Ah!- exclamó Laura inspirando fuertemente mirándolo atónita; Miguel presuroso le indicó con su dedo en sus labios que callara mientras la miraba suplicante, se volvió raudo y se alejó de ellos a toda prisa -¿Qué te pasa a ti ahora?- le preguntó Charlie inquieto, pero ella tenía los ojos clavados al frente -¡¡Miguel!- gritó eufórica Emma mirando entusiasmada a su amiga- ¡¿Lo viste verdad Luí?!- gritó emocionada, se levantó del banco rápida y miró en su dirección, buscaba ansiosa pero no lo veía por ninguna parte- ¡¿dónde está, Lui?! ¡¿Dime dónde lo ves, amiga mía?!- instó entusiasmada y feliz

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