jueves, 28 de noviembre de 2013

Aquella semana fue estresante, entre elegir el mobiliario de la casa y el traslado se pasaban la mañana ocupados. Luego el duro trabajo durante la noche que, al ser verano, estaba casi todas las noches el pub a tope. Miguel notaba a Eva más cansada que de costumbre, se la veía realmente agotada así echaban el cierre y su carácter jovial y desenfadado se había apagado bastante. Últimamente se la encontraba muy a menudo pensativa, con la mirada pérdida, y apenas le esbozaba una dulce sonrisa cuando la sacaba de su ensimismamiento, en vez de mostrarle aquella preciosa sonrisa que lo encandilaba -¿Te encuentras bien cielo?- le preguntó así se dejó caer extenuada sobre una de las altas sillas de la barra, ella resopló y se frotó cansada los ojos -Por fin acabamos de una vez el traslado, necesito dormir- respondió extinta, él le sonrió conmovido -Venga ánimo mi brujita preciosa, hoy estrenamos ya por fin nuestra nueva casa y, mañana es martes, podrás dormir el resto del día ¡Y en la cama nueva!- la animó amoroso y ella sonrió más animada- ¿Un whisky para levantar el ánimo o prefieres cerveza? -No- contestó rotunda, él la miró confundido y ella sonrió amena- un batido, si tomo ahora whisky se me volverán a cargar las pilas- bromeó chistosa -¿No te me quedarás dormida luego para estrenar la cama nueva verdad?- indagó malicioso, ella sonrió amena -Yo nunca estoy cansada para eso- contestó pícara -¡Me lo apunto! Ya estaré atento de recordártelo- expuso definitivo besándola dulcemente en la punta de su nariz por encima de la barra, se echaron a reír alegres. Cuando Miguel aparcó la moto delante de la casa nueva, sintieron una sensación extraña pero no dijeron nada. Miguel la tomó de la mano y entraron. Al encenderse las luces, todo se iluminó mostrando una hermosa casa bien amueblada y ordenada por fin. Se sintieron emocionados, ambos tenían un exquisito gusto y les quedara preciosa. -Nuestro hogar mi amor- le susurró amoroso Miguel abrazándola por la espalda y besándola apasionado en el cuello, ella sonrió feliz aunque una leve sombra de tristeza apareció en aquellos bellos ojos ¿Por cuánto tiempo? Pensó acongojada; aquello no pasó desapercibido a Miguel que la miró inquieto- ¿Qué te pasa amor mío? -Nada ¿por qué?- respondió alertada esbozando una amena sonrisa, lo besó tierna en los labios- Sí mi vida, nuestro hogar- remarcó emocionada, se besaron apasionados. Se fueron encendiendo como hojarasca seca y Eva buscó su entrepierna acariciándosela precisa; a través de los vaqueros detectó perfectamente el miembro ya poderoso de Miguel -¿No sería mejor cenar algo antes corazón?- murmuró él sin mucha gana y sin separar un milímetro su boca de aquellos labios que lo enloquecían -Después- respondió acelerada ella atrapando de nuevo su deliciosa boca y desabrochándole ya los botones de los vaqueros a Miguel. Se amaron como nunca. Entregándose completa y plenamente en cada caricia, en cada beso. Fue apasionado pero extremadamente delicado y delicioso. Una total y perfecta entrega de amor y pasión a raudales que los llevó a un clímax esplendoroso que los dejó completamente embriagados y extasiados por el gran amor transmitido del uno al otro de aquella manera excepcional. Fue tan maravilloso e impresionante que solo pudieron abrazarse apasionados sin decirse nada más. Se durmieron henchidos de felicidad. Cuando Miguel se despertó ella seguía profundamente dormida a su lado. Boca abajo y con los brazos debajo de su cabeza, sonreía plácida y feliz. La miró encandilado, con su hermoso cuerpo desnudo y moreno y aquella cascada de rizos rojizos destacando sobre la blancura de las sábanas, parecía una sirena. Una hermosa sirena que solo le había traído paz y un gran amor que le demostraba a raudales todos los días. Estaba plenamente enamorado de aquella mujer… La amaba… La amaba con cada poro de su piel… La amaba hasta la extenuación, la amaba tanto… De pronto se dio cuenta y sonrió feliz: la amaba tanto como había amado a Emma. La besó con total amor en el hombro desnudo y, vistiéndose unos shorts, salió del cuarto dejándola descansar. El gato hambriento se enroscaba entre sus piernas mientras hacía café. Le sirvió su comida y se fue a la terraza y se sentó en una de las hamacas de madera saboreando gustoso su café mientras disfrutaba de la preciosa mañana de sol pensando en su adorada Eva y lo feliz que era de nuevo. Recordó con ternura a Emma, también la había querido mucho, muchísimo, y nunca podría olvidar lo felices que fueran juntos pero… Era su pasado, su presente ahora era Eva y llenaba plenamente su vida. Total y absolutamente… remarcó feliz, pero sintió de nuevo aquel pequeño vacío dentro de él que últimamente se repetía a menudo… No, no se sentía pleno totalmente aún… Le faltaba algo para que aquella felicidad fuera completa… y entonces la imagen de un pequeñín correteando por la casa llenándolo todo de alegría le inundó la mente, una preciosa brujita encantadora como su mamá, con unos rizos rebeldes pelirrojos y una sonrisa que lo llenaría todo de luz, que correría feliz a sus brazos al regresar a casa recibiéndolo llena de ilusión y una dichosa sonrisa se dibujó en su rostro. Y cayó en la cuenta… ¡¡deseaba con ansia y por primera en su vida tener un hijo!! ¡¡Un hijo de su adorada Eva!! ¡¡Aquello sí le llenaría completamente: ser padre!! Acabó el café de un trago y entró en la casa subiendo a su despacho. Habían colocado una bonita mesa de madera de cerezo frente al ventanal donde estaba el portátil y estaba rodeada de estanterías también en cerezo donde Miguel colocaría sus libros de consulta que traería de su otra casa cuando fueran a la boda de Axel. Se sentó ante la mesa y encendió el portátil, pronto apareció el rostro de su hermano Diego en ella -¡Hombre fugitivo! ¡¡Al fin te has dignado en llamarme!!- bromeó ameno y se rieron alegres -Hola hermano ¿estás ocupado? -No que va… además para ti siempre tengo tiempo- declaró sincero y cariñoso, se volvieron a reír amenos- ¿Cómo te va chaval? Ya sé por Julia que muy bien pero quería saberlo por ti… No sabes lo que te extraño peque- añadió melancólico -Y yo a ti energúmeno, no sabía cuánto hasta que me alejé de ti- respondió franco y rieron alegres- Ya ves que estoy bien ¿y vosotros? -Bien, perfectos; ya veo que estás como Dios, tío ¡¡que bien te sienta el norte!! Y el estar enamorado, claro… que ya me he enterado- añadió socarrón y rieron de nuevo Eva se despertó. Sin abrir los ojos, palpó a su lado buscando a Miguel. Abrió desconcertada los ojos al no encontrarlo y descubriendo que estaba sola en la ancha cama; examinó el despertador sobre la mesita de Miguel, eran las dos de la tarde. Se desperezó remolona y se cubrió con la sábana dejándose estar un poquito más. Estaba tan bien y tan a gusto… Las sábanas olían a él… a su amor… a su maravilloso Mikel. Sonrió feliz recordando la noche de pasión que habían vivido, siempre con Miguel el sexo había sido fantástico pero anoche… Anoche fuera extraordinario, él se había entregado total y de tal manera que pudo sentir cuanto la amaba… que la amaba completa y absolutamente, tanto como ella a él... Pero de pronto su rostro se ensombreció y su feliz sonrisa desapareció, se acarició dulcemente su vientre… Había metido la pata de manera increíble, había sido una atolondrada por cometer aquella locura sin haberle consultado primero… ¿Y si lo que sospechaba se confirmaba? desde hacía un par de meses desconfiaba que pudiera estar embarazada y la idea le ilusionara muchísimo pero aquel comentario de Miguel de hacía unos días la atormentaba. Sí, en un principio su idea era quedar embarazada y, si él se oponía, pues se alejaría y no volvería a verlo pero tendría a su hijo fuera como fuese… Ahora… El comentario de hacía unos días de Miguel la torturaba, él había dejado muy claro que los niños no entraban en sus planes…. Sí, ya, lo había previsto y lo había decidido… Pero ahora, esa idea de dejarlo y alejarse de él le parecía un imposible, lo amaba tanto, tanto… Y él le demostrara anoche de manera increíble que también la amaba a ella con pasión -¡¡Dios!! ¡¿Qué has hecho Eva?!- exclamó angustiada cubriéndose los ojos con su brazo- bueno, puede que no sea lo que sospechas… va siendo hora de que te asegures primero y decidiremos después- repuso animada. Se levantó decidida, se vistió un camisón azul de satén corto de finas asas que recogió de la cómoda y se dirigió al baño. Entre sus cosas de aseo encontró la prueba de embarazo que había ocultado allí, se sentó sobre la tapa del inodoro y leyó las indicaciones. Esperaba impaciente el resultado, aún sentada sobre la tapa del inodoro, sus piernas bailaban inquietas. Examinó por tercera vez su reloj de pulsera. Era la hora por fin… Pero no se movió, un tremendo miedo se apoderó de ella ¿y si decía que no?… ¿O si decía que sí?… ¿estaba segura de que quería ser madre? ¿Estaba preparada para serlo? De pronto lo sintió, lo sintió fuerte y profundamente dentro de ella: sí quería tener un hijo de Mikel, sí quería ser madre, sí estaba totalmente preparada e iba ser una madre maravillosa como su madre lo había sido, resolvió rotunda. Pero siguió quedándose allí sentada inmóvil, mirando el artilugio sobre el lavabo... ¿Y Mikel? ¿Cómo se tomaría aquella decisión que había tomado sin contar con él? ¿Podría convencerlo de que era algo maravilloso como a ella le parecía? Y si no, llegado el momento ¿se atrevería a abandonarlo y seguir su vida sin él? -¡¡Oh por Dios!! Ya basta de tanta intriga; lo que ha de ser, será- repuso inquieta. Con el corazón acelerado, tomó el test examinándolo de inmediato: positivo. Se sintió henchida de felicidad y, al mismo tiempo, un miedo atroz se apoderó de ella ¿y si Miguel no aceptaba la criatura? ¿Sería capaz de convencerlo? Y si no… ¿sería capaz de abandonarlo todo por su hijo? Se acarició tiernamente el vientre y sonrió dichosa -Sí… sí… ¡¡sí mi cielo, por ti sí angelito mío!! Si tu papá no te quiere, allá él; yo sí te quiero ya mi vida- aclaró rotunda apretando el test en su mano mientras con la otra seguía acariciándose cariñosa el vientre y sonrió feliz- como dice él: para luego es tarde; vamos a decírselo ahora mismo y que sea lo que Dios quiera- añadió decidida Salió del baño y lo buscó en la cocina, en la terraza, en la sala… No estaba en ninguna parte. En el despacho, recordó entusiasmada. Comenzó a subir las escaleras pero a medio camino se detuvo, estaba hablando con alguien y lo que escuchó la dejó paralizada. -¡¿Estás loco o qué rayos te ocurre?!- repuso desconcertado Diego- ¡¿Cómo vas a vender ahora esta casa Miguel?! ¡¡No es el momento!! Es una casa preciosa, bien situada, el lago le da un valor enorme, no podrás ponerla en el mercado a su valor real en estos momentos; perderás un montón de dinero porque las cosas están jodidas con esta crisis para algo así -Pero lo necesito Diego…- repuso apagadamente -¡¡No seas capullo!! No la vendas joder, ahora no, espera al menos un tiempo… ¿Acaso estás apretado hermano? Te presto yo lo que te haga falta, sin problemas, lo sabes… ¿Cuánto necesitas?- se ofreció desinteresado Diego y Miguel guardó silencio Al oír aquello, a Eva el corazón se le encogió ¡¡Miguel tenía falta de dinero!! Bajó las escaleras despacio, sin hacer ruido para que él no supiera que le había oído. Angustiada no dejaba de pensar en lo que había escuchado. Claro, todo ese tiempo que estuvo sin trabajar y los gastos de la casa; luego la perra que cogió con comprar aquella enorme casa; amueblarla… miró inquieta el test de embarazo en su mano ¡¡Y ahora lo que faltaba!! ¡¡La noticia de que iban a tener un bebé que, por encima, él no deseaba para agobiarlo más aún!! Corrió a la cocina y escondió bien el test entre la basura, Miguel no podía verlo… Mikel no podía saberlo… Aún no… Ahora no. -¡¡No hombre, tranquilo!! No estoy apretado ni nada de eso; las acciones van viento en popa y tengo de sobra, además trabajo no falta…- expuso resuelto y sin preocupaciones -¿Entonces Miguel? ¿A qué esa perra por vender la casa? -Hermano, he empezado una nueva vida aquí y soy feliz, muy feliz, junto a Eva; y esa casa… es el último lastre del pasado que me queda y me quiero deshacer de él… me trae muchos recuerdos Diego, buenos pero muy amargos también… quiero deshacerme de ella ya… Quiero enterrar por fin ese pasado totalmente. -Lo comprendo Miki…- habló entristecido Diego- Pero no tienes porque mal venderla así hermano, espera un poco; además ahora vives ahí, olvida lo de aquí… si me lo permites, yo me puedo ocupar de ella y así tú romper por fin esos lazos que te atan a ella- expuso resuelto y se rieron enternecidos -De acuerdo, me parece buena idea- decidió animado -¡Así me gusta hermanito! Hablaré de inmediato con Toni para que tenga los papeles preparados cuanto antes y por fin te deshagas de ese último lastre que te une al pasado y puedas ser feliz completamente -Gracias hermano- expuso conmovido por el gran cariño que su hermano le demostraba -¡Bueno y ahora háblame de esa tal Eva! ¡Ardo en deseos de conocerla! ¡Dice Julia que es preciosa!- expuso animado -Es la mujer más maravillosa del mundo Diego; además de preciosa, es tan dulce, tan tierna… ¡La amo más que a nada hermano!- dijo pletórico y Diego rió alegre- ¿Quieres que te cuente una cosa? Pero que quede entre tú y yo… A Julia no se lo conté porque sé que no podría estarse callada- expuso animado y sus ojos brillaron esperanzados -Claro, suelta ya- lo animó su hermano, Miguel sonrió dichoso y le mostró un hermoso anillo de compromiso que sujetaba en la palma de su mano- ¡¡Ay la hostia!! ¿Le vas a proponer matrimonio? -Sí, y no solo eso hermano…- habló ilusionado observando deleitado el anillo sujeto entre sus dedos índice y pulgar, su hermano lo miró interesado- nunca había sentido la llamada de la paternidad… pero ahora sí y quiero proponerle tener un hijo ya… ¡¡Me encantaría tener un hijo con mi Eva Diego!! -¡¡Eso es fantástico hermano, es algo maravilloso!!- se entusiasmó Diego emocionado -¿Comprendes ahora que no quiera nada de mi pasado rondando por aquí? Quiero formar una familia junto a ella Diego, y la quiero formar ya -Estupendo hermano, no sabes lo feliz que me hace escucharte hablar así- repuso conmovido Diego y ambos se sonrieron dichosos- ¿Y cuándo tendremos la oportunidad de conocer a esa maravillosa mujer que te hizo sentar la cabeza y querer formar una familia? -Para la semana, iremos a la boda de Axel -¡¡Genial!!- explosionó entusiasmado y se rieron divertidos- Pues hablaré con Toni para que te tenga preparados los papeles para entonces y nunca más tengas que preocuparte de la casa -De acuerdo entonces- Miguel apagó el ordenador y bajó al piso inferior. Al pasar por el dormitorio, descubrió la cama ya vacía. Se dirigió a la cocina y la vio de pie junto a la barandilla envuelta en su chaqueta de lana que cruzaba con sus manos sobre su pecho y mirando absorta al horizonte. Miguel sonrió feliz, estaba preciosa y la amaba tremendamente.

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