jueves, 23 de enero de 2014

-¡Ya está aquí el hielo! ¿Necesitáis más ahí?- comentó apurado Archie entrando en la casa -¡No, déjalo en la cocina! ¡Tienes que llevar a Doc de regreso a casa!- le gritó Diego mientras le frotaba enérgico los brazos a Fran para calmarle el temblor que no cesaba -No te abrigues, cuanta menos ropa mejor…- indicó el doctor mientras ella intentaba vestirse torpemente debido a sus temblores una camiseta y unas braguitas de su bolsa de viaje- y necesitamos más hielo para ponerle en la frente e irle enfriando los brazos- comentó y Cristín se fue diligente a por él. Diego la ayudó atento a acostarse en la cama y la cubrió solo con la sábana, volviendo a besarla amoroso en la frente. -Esto no cede Edwards- reclamó nervioso -Tranquilo… Abre la boca- le indicó el médico y ella obedeció, le administró una dosis completa de un cuenta gotas- Voy a inyectarte un calmante fuerte para que puedas descansar…- repuso preparando una inyección que le puso en el brazo. Recogió el bote de gotas y se lo entregó a Diego que estaba de pie junto a él- Es para la fiebre, que se tome un dispensador lleno cada cuatro horas… Y si no cesara, entonces no tendremos más remedio que llevarla al hospital; así que me llamas de inmediato -De acuerdo- respondió Diego Llegó Cristín con el bol de agua y hielo junto a una toalla pequeña, lo dejó sobre la mesilla; la seguía Archie que la observaba intranquilo desde la puerta. Diego humedeció la toalla y se la puso en la frente, ella agradeció el contacto frío con un suspiro profundo -Aún sigue con bastante fiebre- repuso preocupado el médico posando el dorso de su mano en su mejilla- Sigue así Vázquez, también por los brazos; pronto se quedará dormida por el sedante… humedécele también los labios con hielo a menudo mientras duerme, con esta fiebre se puede deshidratar fácilmente- recogió su maletín y se dirigió a la puerta- Ya sabes, si no cede, me llamas; me voy al laboratorio, te avisaré de inmediato si encontrara algo en la muestra de sangre -De acuerdo, gracias Edwards- contestó Diego ensombrecido- Archie, acompáñalo y recoge de camino a Cristín que se llevará mi coche y lo dejará delante de mi casa… Esta noche me quedo aquí- resolvió sentándose junto a Fran sobre la cama -Pero Vázquez, es muy arriesgado…- empezaba a protestar Archie pero él lo fulminó con la mirada -Me quedo- remarcó tajante y ella sonrió dichosa al oírlo -Si lo llego a saber, dejo traer antes al médico- bromeó encantada, Diego sonrió feliz y la besó dulcemente en los labios. Se durmió por fin, Diego pasó la noche refrescándole la frente y los brazos; Cristín se acercaba de vez en cuando con más hielo que dejaba en el bol. Diego le humedecía también los labios que ella los lamía gustosa sin despertarse. -¿Y Archie?- le preguntó Diego a su compañera en uno de sus viajes -Está descansando, después iré yo y él te ayudará- comentó en un susurro -No es necesario, acuéstate también; mañana os quedaréis solos y ya tendréis que turnaros para vigilarla- comentó amable -¿Estás seguro?- instó y él asintió con la cabeza- Vale, hasta mañana luego- contestó obediente -Hasta mañana Ya casi amaneciendo, le puso el termómetro nuevamente; la temperatura estaba normalizada. Respiró tranquilo, le quitó el paño mojado de la frente, se recostó junto a ella y la abrazó amoroso contra su pecho, Fran se arremolinó contra él buscando su calor reconfortante. Sonrió complacido, la besó en el frente y se relajó quedándose dormido también. A las siete de la mañana, Archie y Cristín los observaban enternecidos desde la puerta. Diego la sostenía entre sus brazos con un amor impresionante mientras ella dormía plácidamente sobre su pecho -Pobrecillo, está agotado- susurró cariñosa -Pues tiene que ir a trabajar como si nada sucediera- murmuró él apesadumbrado -¿Y si lo dejamos descansar un poquito más?- propuso enternecida -¿Así cómo… media hora?- comentó entrañable, se sonrieron cómplices y arrimaron la puerta dejándolos descansar. Diego los encontró en la cocina desayunando, ellos lo miraron pasmados, se le veía cansado y ojeroso -Te queríamos dejar dormir media hora más- aclaró Archie -No puedo llegar tarde, hoy no- comentó frotándose los ojos cansadamente -¿Cómo amaneció?- preguntó cariñosa Cristín -La fiebre desapareció por fin a eso de las cinco…- se sirvió un café y se apoyó contra el mesado- pero no la dejéis de controlar: puede volver a subir… Que llame a Alexander desde este teléfono y después ya sabéis: lo apagáis de inmediato, seguramente ese capullo lo mandará rastrear- indicó dejando otro móvil sobre el mesado- seguro que estuvo llamándola, esperemos que no haya ido al piso por ahora… que lo tranquilice o irá a buscarla; necesitamos estos días para ponerle fin a todo esto- los miró inquieto- ¿alguien sabe que estáis aquí? -No, como bien ordenaste solo García sabe nuestra situación; por eso no pudimos movernos más lejos- respondió rotunda Cristín, él asintió complacido con la cabeza- ¿Se sabe algo más?- preguntó interesada -Sobre el tipo que vigilaba la casa y tú fotografiaste, es de la 18, están metidos en esto también como sospechábamos; del resto aún nada, pero Alexander tenía mucha documentación escondida; tengo la corazonada de que pronto podremos echarle el guante por fin- comentó esperanzado -¡Menuda hostia se va a llevar cuando se entere que su padrino está detrás de todo esto!- se apenó Archie, Diego movió los hombros desolado -Pues no te digo nada cuando se entere de algunas otras cosillas que hasta yo ignoraba…- musitó pensando en lo que oyera en la casa sobre Richard o lo que le comentara García del revólver… eso sí iba a destrozarla- además me preocupa su madrina, esa mujer da la vida por ese hombre y, por lo que parece, el corazón no le marcha muy bien- repuso preocupado -Pues es lo que le faltaría para rematarla, un golpe tras otro- agregó Cristín con ternura. -Y uno si se confirma, va a ser terrible Cristín… terrible- musitó abatido recordando de nuevo que Alexander matara a su padre. Se quedaron todos callados. Diego acabó el café y fue a despedirse de Fran. Aún dormía placidamente, la besó tierno en la frente, estaba bien; la fiebre no había vuelto a aparecer. La besó amoroso en los labios- si tuviera forma de demostrarte cuanto te quiero mi fierecilla- musitó apasionado acariciando su rostro y salió del cuarto. -Ya me debes 300 ¿quieres seguir perdiendo pringado?- decía guasona Cristín en la cocina cuando entró Fran, la miraron entrañables sonriendo dulcemente- ¿Qué tal te encuentras?- le preguntó animada barajando las cartas -Mucho mejor- respondió con voz aún más ronca que el día anterior, se sorprendió y carraspeo para aclarársela; se echó dolida la mano al cuello- ¡caray, hoy sí que duele!- añadió sorprendida -¡Joder, tienes la voz más grave que Diego; que ya es decir!- bromeó burlón Archie y se rieron animados -Se fue sin despedirse- comentó entristecida acercándose a la cafetera -Sí se despidió, pero dormías tan profundo que ni te enteraste- repuso cariñoso Archie - ¡¡Deja de barajar ya que las vas a marear y da de una vez pesada! ¡Qué voy a remontar! -Sí; el vuelo… del pichón- bromeó ella pellizcándole la mejilla y Fran rió divertida; repartió las cartas- Ah, dijo Diego que llamaras a Alexander desde ese teléfono y lo tranquilizaras porque no interesa que descubra que no estás en tu piso por ahora- aclaró resuelta examinando sus cartas entusiasmada- ¡Prepárate para perder de nuevo, pringado!- se burló divertida. Fran miraba desconcertada el teléfono -¿Mi padrino tampoco puede saber dónde estoy?- expuso desconfiada -¡Ese menos que nadie corazón!- repuso ella sin darse cuenta, Archie le dio una patada por debajo de la mesa pero ya era tarde; Fran los miraba alertada -¿Por qué? ¿No estará metido en esto también?- indagó presurosa mirándolos inquisitiva- ¡¡Porque entonces Diego sí está sin apoyo ninguno dentro y además en auténtico peligro ya que él sabe quién es!!- aclaró muy nerviosa -No, tranquila; se refiere a que es mejor evitar por si lo estuvieran controlando también- explicó Archie muy tranquilo; Fran reconoció que tenía razón y se fue a la sala llevándose el teléfono para llamar a Alexander- ¡¡bocazas!! Te las vas a ver con el jefe, verás- le susurró irritado a su compañera que bajó la mirada avergonzada -Padrino… -Hola corazón ¿cómo estás?- preguntó impaciente- Estaba a punto de salir hacia tu casa; me tienes muy preocupado, te estuve llamando ayer y no contestabas cielo… ¿qué teléfono es este?- indagó interesado -Estoy mejor ya, ayer pasé toda la tarde durmiendo y dejé el teléfono lejos para que no me molestara; y este teléfono...- no sabía que contestarle- ¡Ah! es nuevo, ni cuenta me di que lo estaba usando… lo vi ayer estando con mami, me gustó y me lo compré- resolvió despreocupada con una voz profundamente ronca -¡Qué voz tienes, mi chiquita!- se preocupó- ¿Por qué no vienes a casa cielo? ¿O te traigo a mami para que se quede contigo? -No es necesario, estoy mucho mejor de verdad; ahora solo es una afonía, con gárgaras de limón se pasa… ¿Has hablado con ella? ¡Te comentó lo que le dijo el médico?- preguntó preocupada -Sí cielo, ya me contó que el corazón está perfectamente y que ahora estudiarán el motivo de esa fatiga ¿dicen que puede ser asma provocada por el estrés, no?- contestó cariñoso; que tú le haces padecer cabrón, pensó irritada Fran- Mi niña ¿Estás realmente en casa?- le preguntó demasiado interesado o eso le pareció a Fran -¡Claro ¿dónde quieres que esté?!- respondió rotunda -No debes cambiar de teléfono sin avisarme cielo- replicó decidido y Fran se quedó descolocada ¿por qué rayos no iba a poder? ¿Acaso tenía obligación a darle explicaciones también sobre eso o qué? Pensó irritada- Descansa cielo, pasaré por ahí al salir- le dijo amoroso -No- dijo ella rápidamente- No es necesario, de verdad, estoy mucho mejor… además, me voy a meter en la cama de nuevo y no pienso levantarme para nada- añadió para persuadirlo -Y en la cama… ¿te vas a meter sola?- preguntó irónico mirando a Diego que estaba en su mesa trabajando sobre unos informes; como si lo hubiera percibido, levantó la cabeza y lo encontró mirándolo de una forma extraña. Diego le mantuvo la mirada hasta que Alexander la apartó al cabo de un rato. -¿Ya vas a empezar?- se enfadó Fran- ¡¡Métete en tus asuntos capi!! Que te metas en mi vida profesional, no puedo evitarlo; pero en mi vida personal no te lo permito- le repuso enfurecida, la garganta le dolía terriblemente- ¡Te lo tengo dicho hasta la saciedad! Soy lo suficiente mayor e independiente para tomar mis propias decisiones ¡¡y salgo y entro y me acuesto y me levanto con quien me da la gana!!- intentó gritar furiosa y se cubrió la garganta dolorida con la mano -¡Tranquila mi niña, era una broma!- dijo chistoso -Pues a mí tus bromas en referencia a eso no me hacen ninguna gracia; yo no me meto en tu vida, tú no te metas en la mía- aclaró contundente y sarcástica, lo oyó reírse y la enfadó aún más- Te dejo, me voy a descansar -¿Vendrás mañana?- se interesó -No creo, quiero recuperarme bien… Pasado puede ser- respondió irritada -De acuerdo, cuídate pequeña- se despidió cariñoso- Y sí voy a pasar por ahí, te pongas como te pongas -Mira, haz lo que te da la gana pero no pienso abrirte- expuso asqueada y colgó. Diego lo observaba disimuladamente, aquella mirada de Alexander lo inquietara; no le daba para nada buena espina y estuvo con ojo avizor el resto de la jornada. Se escabulló unos segundo en el baño y llamó a Fran esperando que esta vez si contestara -Hola amor- repuso amorosa así descolgó, él sonrió dichoso -Hola vida mía ¿cómo has amanecido? -Mucho mejor, no te preocupes; solo tengo una afonía de mil demonios- explicó mucho más animada que el día anterior -Estupendo ¿llamaste a capi y lograste tranquilizarlo?-ella asintió- perfecto… cielo ¿qué le dijeron ayer a la madrina?- se interesó cariñoso -No le encontraron nada y eso que le hicieron mil pruebas Diego, ahora van a ver si es motivado al estrés- explicó preocupada -Tranquila, no ha de ser nada, ya lo verás mi ángel; ¿Y… qué pruebas son esas? ¿Alguna era un análisis de sangre?- se interesó -Sí claro, de todo ¿no te estoy diciendo?- repuso despreocupada pero de inmediato se calló- ¿Por qué Diego?- exclamó mosqueada -¡¡Por nada mi cielo!! ¡¡Solo por saber que realmente le hicieron de todo y no hay nada de qué preocuparse tontina!!- le replicó animoso sin darle importancia- ahora tengo que dejarte cielo, no puedo desaparecer mucho tiempo de mi mesa; te quiero Fran, no lo olvides nunca mi gatita -Y yo a ti, aunque me hagas enfadar idiota- expuso melosa y ambos rieron amenos.

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