sábado, 7 de junio de 2014


-¿Por qué les tienes tanto rencor a los fiscales?- preguntó de pronto, ella se sintió cohibida y su rostro se entristeció. Guillermo la miró intrigado
 -El maldito borracho que mató a mis padres quedó libre sin cargos- expuso atormentada y rencorosa, él quedó callado- El fiscal nos dijera que estaba claro el caso y que ganaríamos; pero el gilipollas que nos puso como representante, un tal Sánchez Carrión, fue un merluzo que no supo hacer nada y ese desgraciado en menos de segundos ya estaba en la calle siguiendo con su vida tranquilamente mientras mis padres están bajo tierra- tiró encrespada la colilla al suelo y se quedó absorta mirando al frente; Guillermo también se quedó callado asombrado por lo que acababa de oír
 -¿Cuándo fue eso?- indagó curioso
-Hace ocho años- respondió tranquila, Guillermo quedó sorprendido y la miró atónito ¡¡Aquella chiquilla era la del caso Velázquez que a él tanto le hubiera gustado llevado y el terco de Olmo no le permitiera!! ¡¡Marina!! ¡¡Marina era aquella muchacha que tanto le impactara en el ascensor!!- Perdona por las palabras mal sonantes- se disculpó abochornada, él sonrió ameno
-No tienes por qué, en este caso está justificado: no hay otro calificativo para ese energúmeno- expuso desenfadado y ambos rieron divertidos. Ella lo miró entrañable
-Sé lo que estabas pensando- comentó socarrona
-¿A sí? ¿A ver si es cierto?- repuso entretenido
-¿Cómo una chica tan joven como Marina puede sacar adelante sola a estas dos fieras?- se sonrieron amenos- ¡Todo el mundo dice lo mismo!- añadió guasona recogiendo sus piernas contra su pecho sujetándoselas con ambos brazos y recostando la barbilla en las rodillas- ¿Y tu hermana? ¿Nació así o también sufrió un accidente?- se interesó cariñosa
-¿Quieres saber por qué me hice fiscal?- expuso amable y ella lo miró incrédula
-¿Qué te hace suponer que me interesa saberlo?- respondió déspota, él sonrió divertido moviendo derrotado la cabeza
 -Pues porque mis padres también sufrieron un accidente de coche y Betty iba con ellos; ambos murieron en el acto y ella quedó inválida, también el culpable quedó libre de cargos por un “tecnicismo” como bien dijiste antes y ese mismo día me prometí que me haría fiscal y nadie se largaría de rositas si yo podía evitarlo- explicó resuelto, Norma lo miraba atenta y él le sonrió- ¿Sabes cómo me llaman en los juzgados?- expuso comedido pero ella no contestó nada, solo lo observaba interesada- el implacable Sanmartín ¿qué te parece?- aclaró orgulloso y ambos se sonrieron amenos -Una pena que no nos tocaras cuando fue de nuestro caso; mira, puede que me hubieras caído mejor y todo- resolvió chistosa y volvieron a sonreírse amistosos- ¿Y no hay ninguna posibilidad de que vuelva a andar?- se interesó cariñosa
 -No- respondió abatido mostrando una pequeña sonrisa dolorosa, ella movió sus finas cejas en un gesto consternado- el impacto le partió la columna y la dejó paralítica de cintura para abajo sin remedio
-¿Y no tiene sensibilidad ninguna en las piernas? Se han dado casos que vuelven a recuperar algo de movilidad si el paciente tiene algo de sensibilidad, eso sí, tras un duro y doloroso trabajo de operaciones y rehabilitación- explicó tranquila
-No es su caso, ya lo hemos probado todo… ¿te gusta la medicina?- se interesó él
 -No; pero, como dice Marinita, el saber no ocupa lugar- expuso vanidosa
 -¡Muy inteligente Marinita!- bromeó entrañable
-Sí, lo es; mucho… Por eso no entiendo aún que ve en ti- repuso burlona levantándose y entrando en la casa mientras Guillermo se quedaba allí sonriendo divertido.
Él los llevó a la ciudad en su coche, Norma iba delante y Gus en la parte trasera
-¿Te llevo a casa o a la librería?- le preguntó amable, ella lo miró socarrona
-A casa gracias- contestó con recochineo, Guillermo rió divertido y detuvo el coche delante de su edificio; ella se bajó del coche seguida de Gus
-¿No prefieres que te acerque a casa Gus?- le preguntó sorprendido al verlo descender también
 -No, seguiré andando; cruzando el parque llego en un pincho- le contestó resuelto y Guille volvió a sonreír entrañable, se percibía que quería estar un poco más con Norma
-De acuerdo entonces… ¡¡Gatita!!- llamó simpático a la muchacha y ella se asomó por la ventanilla- Para que lo sepas, ya estuve con ella; pasé esta mañana por la librería- bromeó socarrón, ella le hizo una mueca burlona y él arrancó riéndose divertido
 -¿Qué rayos te pasa con él? Si es un tío cojonudo- le indicó intrigado Gus, ella lo miró provocadoramente furiosa
-¡¿Qué te pasa a ti?! ¡¡Todo el mundo te cae genial tío y eso no es normal!!- expelió irritada, él la miró extrañado
-¡Menos tú! ¡¡Me estás empezando a caer gorda ¿sabías?!!- le respondió colérico y echó a andar calle abajo enfadado. Norma se quedó pasmada y pesarosa observándolo marcharse.
-¡Vaya ¿ya de vuelta cielo?!- se asombró Beatriz al encontrárselo ya en la sala sirviéndose un whisky cuando ella llegaba del estudio- ¿Y ese milagro de que hoy no te liaras a hablar con Gus?- bromeó entretenida, su hermano sonrió ameno
-Hoy parecía más interesado en la compañía de Norma que en la mía- expuso despreocupado
 -¡Oh, vaya! ¿No me digas?- exclamó abriendo sus ojos sorprendida y se sonrieron divertidos- ¿Y me puedes explicar a qué viene esa antipatía de Norma hacia ti?- indagó curiosa dirigiéndose a su bordador
-Pues cómo no se lo preguntes a ella cielo, yo no puedo ayudarte porque no lo sé- contestó despreocupado sentándose en el sofá, pero su hermana lo miraba insistente y él suspiró profundamente- creo que no le gustó mucho que acompañara el domingo a Marina a casa- expuso serenamente bebiendo de su vaso de whisky; Beatriz sonrió deleitada, así que resultara que su hermanito era aquel acompañante del que le hablara Norma… le gustaba aquello, por fin su solitario y esquivo hermano se interesaba por algo más que su trabajo.
-¡Oh! Una hermanita protectora ¿eh? Eso está bien y es muy bonito que se apoyen- indicó resuelta comenzando a escoger hilos para su bordado
-Sí, pero sin pasarse y creo que es sobreprotectora de más la hermanita; y no es una, sino que son dos- aclaró desenvuelto y su hermana lo volvió a mirar intrigada- Rubén también se las trae- explicó ameno y ambos rieron divertidos
-Se te complica el asuntito hermanito- bromeó burlona mirándolo guasona, él dejó su vaso sobre la mesita de café
-No empieces con tus ideas fantasiosas que aquí no hay “ningún asuntito” hermanita, solo la acompañé amablemente a casa porque estaba sola y anochecía, nada más- declaró rotundo levantándose enérgico del sofá- ¿Vamos a cenar? Tengo hambre- aclaró rotundo poniendo fin a la conversación
-¿Qué tal las clases de pintura?- le preguntaba Rubén en la cocina mientras hacían las tareas, Marina preparaba la cena
-¡Pchiss!- respondió con un indiferente movimiento de hombros
 -¿No te gustan?- le inquirió Marina
 -Las clases sí, mucho… pero el resto…- respondió fastidiada poniendo un gesto de disgusto, la miró de pronto- ¿Sabías qué ese idiota es hermano de Beatriz?
-Me enteré hoy- respondió esquivando su mirada
-¡Ah ya! ¿Te visita mucho por la librería, no?- indicó sarcástica
 -¡No!- increpó abochornada mirándola asombrada por su comentario, cómo sabía que había ido por la librería- Solo pasó esta mañana para encargar otro libro, nada más- se defendió cohibida- y me lo dijo Beatriz, no él
-¿Qué idiota? ¿De qué habláis?- preguntó intrigado Rubén
-Ese chulo que intenta ligar con Marina- explicó burlona
-No intenta ligar conmigo Norma, solo es… un buen cliente de la librería- repuso pacientemente Marina- Y no es ningún chulo, es bien agradable y amable
-¡Ya estamos!- repuso incómoda Norma- ¡Otra embobada por el gran carisma de ese monigote!- se burló irónica
-¿Quién más está embobada por su carisma?- preguntó Marina divertida aunque bastante interesada -El idiota de Gus- respondió desinteresadamente volviendo a las tareas de la escuela
-¿Para ti todos son idiotas o qué?- inquirió guasón Rubén riéndose burlón de su hermana
-¡¡Todos los tíos lo sois o no te habías dado cuenta!!- le repuso irritada
-¡¡Oye, más respeto niñata consentida!!- le reprochó dolido y le dio una fuerte colleja
-¡¡Y los hay también gilipollas como tú, imbécil!!- le gritó enfurecida intentando devolvérsela sin éxito pero solo logró que su hermano le estampara otra- ¡¡Marina dile que pare!!- gritó frenética -¡¡Rubén para!!- le amonestó enérgica Marina y el muchacho obedeció al instante- Y tú también Norma, hoy te estás pasando y mucho… ¡Con todo el mundo!- le recriminó duramente Marina, la muchacha también se quedó callada.
 El viernes se presentara nuboso y frío; pero Guillermo se sentía bien, algo impaciente e intranquilo, pero muy bien; aunque no sabía el por qué. Trabajaba en su despacho de los juzgados cuando por fin acabó de preparar el juicio siguiente. Examinó su reloj, las doce, aún tenía media hora se entusiasmó; recogió su chaqueta del perchero vistiéndosela mientras salía del despacho
-¿Vas a salir?- indagó su secretaría al verlo
-Voy a un recado pero vuelvo en seguida- indicó animoso y sonrió dichoso, iba a recoger el libro de Betty a la librería de Marina y se dio cuenta que era aquello lo que lo tenía tan ilusionado: volver a ver a Marina.
-Vuelve de volada, en menos de media hora tienes el otro juicio
-Lo sé, tranquila; ya lo dejé todo preparado
 La librería estaba parada aquella mañana y no había mucha clientela. La verdad es que últimamente nunca había mucha clientela, pero aquel día menos aún. Cris estaba leyendo distraída una revista sobre el mostrador; Marina, ya entumecida por la misma posición durante horas revisando facturas, salió de su oficina frotándose dolorida la nuca.
 -Que día más aburrido- le comentó a Cris que solo le murmuró algo incomprensible por la piruleta que llevaba en la boca y daba vueltas inconscientemente- Voy a buscar unos cafés a ver si espabilamos- ella le volvió a murmurar algo que tampoco entendió. Marina salió a la puerta y frotó enérgica las mangas de su chaqueta de lana beige
-¿Te vas mi niña?- indagó curiosa Ágata refugiada en la ancha entrada
-No cielo, voy a buscar unos cafecitos calentitos a ver si nos quita este destemple ¿te apetece uno?- la invitó acariciándole tierna la mejilla a la anciana que asintió con la cabeza sonriéndole agradecida y ella cruzó a la cafetería de enfrente.
 En ese mismo instante, Guillermo aparcaba su coche en la esquina de la librería y entraba presuroso en ella
-Buenos días muchacho, hoy andamos con prisas ¿eh?- lo saludó animosa y él la miró sorprendido; iba tan ansioso por mirar a Marina que no se diera ni cuenta de que ella estaba en la entrada; le sonrió ameno y entró en la librería. Aunque la buscó ávido con la mirada no logró verla por ningún lado, solo la tal Cris estaba ante el mostrador
-Buenos días- lo saludo amable al verlo entrar
-Buenos ¿no está Marina?- preguntó interesado mientras seguía buscándola ansioso por la tienda con la mirada
-No, acaba de salir ¿puedo ayudarlo en algo?- aquella noticia lo desalentó tremendamente, con la ilusión que le hacía poder volver a verla… pero le sonrió amable a la muchacha
-Venía a por una Celestina que encargué hace unos días- indicó ameno, la muchacha buscó en los cajones que había tras ella
-Pues aún no llegó, lo siento; probablemente para la semana esté aquí, a lo más tardar el sábado- le indicó cordial y él le sonrió entrañable
-Está bien, volveré entonces para la semana- se volvió para irse y la vio regresar trayendo tres vasos de plástico grandes de café, el corazón le dio un brinco de alegría al verla y sonrió dichoso de nuevo alcanzando la puerta
 -Tómatelo calentito Ágata- le dijo cariñosa a la mujer entregándole uno de los vasos
-Gracias cielo, estás muy bonita hoy- expresó cariñosa
-Ya me lo habías dicho a la mañana, Ágata; vigila esa memoria- le recordó amorosa y se sonrieron amenas mientras entraba de espaldas a la librería, alguien abría la puerta en ese preciso instante y al volverse se tropezó con Guillermo. Rápido y hábil evitó las salpicaduras de café. Marina se quedó ofuscada y sorprendida mientras él reía divertido
-Definitivamente, creo que el domingo llevaré chubasquero- bromeó divertido, ella sonrió entrañable- Tengo algo de prisa y no puedo pararme ¿sigue en pie la cita verdad?- apremió interesado; ella asintió con la cabeza. Sin saber por qué, Guillermo la besó cariñoso en la mejilla saliendo apurado a la calle entrando en su coche. Marina se quedó mirándolo sorprendida y encantada por aquel dulce beso, el corazón le latía acelerado.
-¿A qué vinieron esas confianzas?- curioseó extrañada Cris que la miraba asombrada, Marina solo movió los hombros incrédula pero sus ojos se encontraron con los de Ágata a través del escaparate que sonreía deleitada y le guiñó pícara un ojo. Marina le sonrió tierna moviendo su cabeza negando suavemente y ambas rieron animadas.
Guillermo no sabía por qué la había besado, pero estaba feliz de haberlo hecho y aún sonreía dichoso entrando en los juzgados.
 -Caray, no sé a dónde fuiste pero menuda sonrisa de oreja a oreja traes, parece que te sentó bien el paseo- expuso amena su secretaría al verlo llegar esbozando aquella alegre sonrisa. Él le dedicó una sonrisa aún más amplia antes de entrar en su despacho pero sin dar ninguna explicación. El resto del día, aquella hermosa sonrisa estuvo permanentemente instalada en su rostro.
 La semana acababa y Gus no le había vuelto a dirigir la palabra. Ni el martes durante las clases de pintura.
Se decidió ella a encontrarlo, no era difícil; estaba bajo la escalinata
-¿Qué quieres?- le preguntó indiferente al verla
-Hablar contigo- respondió sentándose a su lado, él le hizo sitio sin ganas- Quiero pedirte perdón Gus -¿Por qué?- expuso desenfadado
-Por ser tan imbécil el jueves- respondió sincera, él la miró y sonrió divertido, ella le correspondió -No entiendo tu tirria por Guille, es realmente buena gente Norma- repuso franco encendiendo un cigarrillo, se lo pasó a ella y encendió otro para él
-No lo comprendes porque no anda detrás de tu hermana, sino lo entenderías- comentó serena
-Pues sería el hombre perfecto para mi hermana si yo tuviera una, me cae bien y es un tío muy legal- respondió calmado, Norma lo miró sorprendida- Lo único que tu hermana sea aún pequeña, claro está- comentó viéndola tan pasmada
-No, tiene 27- murmuró abochornada bajando la cabeza al suelo
-¿Y cuál es el problema, entonces?- ella no contestó- ¡Te tenía por una chica más lista! Dale una oportunidad, verás como tengo razón y te caerá bien- aseguró categórico- Además, ella ya es mayorcita para saber lo que hace ¿no?- añadió cortante
-Desde que estamos solos nos protegemos los tres- explicó turbada
-Una cosa es proteger y otra espantar- bromeó burlón- ¡A ver cuando te toque a ti la gracia que te va hacer!- ella sonrió entrañable
-¿No tienes hermanos?- preguntó curiosa, él negó con la cabeza
 -No; mis padres están separados y vivo medio año con mi madre y el otro medio con mi padre- comentó indiferente- Así llegué a manos de Guille…- expuso tirando la colilla nuevamente con solo dos dedos, ella lo miró intrigada- no me tomé muy bien que se diga su separación y me volví rebelde; además, nadie parecía comprenderme y me sentía discriminado en el colegio… así que acabé metiéndome en varios líos de los que fui librándome más o menos hasta que, un día, me vi ante el juez con billete fijo y sin retorno al reformatorio; pero Guille no sé qué vio en mí y me dio la oportunidad de cambiar, entonces fue cuando me presentó a su hermana Betty; ella se dio cuenta al momento que yo era diferente y me comprendió al instante, y entre los dos me ayudaron a superarlo; son como mis hermanos mayores- explicó con gran cariño
 -¿Diferente? ¿En qué eres diferente?- inquirió sorprendida, él sonrió divertido
-Pues tú también lo eres ¿no te has dado cuenta aún?- repuso entrañable, ella negaba con la cabeza extrañada- A ver ¿No te parece que todos los que te rodean son algo lelos y cortitos de mollera?- bromeó socarrón
-Pues, ahora que lo dices, sí- respondió divertida
 -Tenemos un coeficiente más alto de lo normal, somos más inteligentes que el resto y por eso todos nos parecen algo torpes pero, realmente, no tienen culpa… Es raro dar con maestros que nos quieran ayudar como ocurre con Betty, la mayoría prefieren ignorarnos como me pasaba a mí en la otra escuela- repuso riguroso pasando nuevamente sobre ella para salir del agujero. Había tan poco espacio que pasó muy cerca, tanto que sus labios casi se rozaron; Gus se quedó mirándola a los ojos sin moverse- ¿Sabes que hueles muy bien?- le susurró sin dejarla de mirar fijamente a los ojos, Norma sintió que el corazón se le aceleraba al notar su respiración junto a su boca; él continuó su camino y salió de debajo las escaleras, ella lo siguió- ¡¡Tía, si siempre vas a salir detrás mía ¿por qué no te mueves antes?!!- le reprochó indignado
-¡¿Por qué no hablas, imbécil?! ¡Yo que sé si quieres salir o no!!- le respondió colérica
-¡Chica, mira que eres malhumorada! ¿Para todo te enciendes tan rápido?- bromeó burlón y se echaron a reír afectivos.

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