sábado, 2 de agosto de 2014

-Bueno, ahora sí que nos vamos que, aunque mi mujercita no está cansada, debe descansar; encantado de conoceros y espero veros de nuevo- les dijo Willy despidiéndose amable de ellos así Carlos llegó a su lado
-Espera Willy que yo también me voy- resolvió raudo Vega acabándose de un solo trago el resto de su bebida, no pensaba quedarse con Ali y su antipático noviecito ni un segundo más de lo necesario
-Os podemos acercar si queréis, también nosotros nos vamos ya- les propuso rápidamente Alicia
 -Te lo agradecemos pero vivimos cerca, apenas dos calles más abajo y me conviene andar un poco- le contestó agradecida Sarah
 -Pues vente tú, a ti sí te queda lejos- le planteó a Vega que la miró sorprendido
-Ali, no creo que sea muy buena idea- contestó embarazado
 -¡Claro que sí! ¿Por qué no? Si vamos al mismo sitio; sería una tontería que cogieras un taxi o fueras andando ¿O tú tienes algún inconveniente Carlos?- expuso animosa y Carlos solo movió desinteresado los hombros
-Pues… vale, si no os molesto- le indicó a Carlos sin poder esconder su sorpresa
-No te olvides que te esperamos el viernes que viene para cenar- le dijo cariñosa Sarah besando a Vega ya a la puerta del pub
-No me olvidaré preciosa y cuida mucho de mi ahijada- respondió posando su mano con gran ternura sobre el vientre de la muchacha que sonrió alegre y la pareja tomó la dirección contraria a dónde ellos tenían el coche.
 Caminaron en silencio por la acera con Alicia entre ellos dos. A escasos metros del lujoso vehículo, Carlos lo abrió con su mando a distancia; Vega lo miró fastidiado de refilón, era un chulo de mierda ¿cómo podía gustarle aquel hombre a Ali? Galante como siempre, Vega le abrió la puerta delantera a Alicia antes de él subirse atrás; en dos años juntos aún nunca lo había hecho Carlos, pensó Alicia mientras ocupaba su sitio… Tenía que parar, si seguía haciendo comparaciones el pobre Carlos iba a quedar a la altura del betún, acordó y sonrió divertida.
 Mientras Vega, sentado en el asiento trasero, observaba a la pareja desconcertado. Viajaban en silencio, sin tocarse, sin acariciarse, sin darse alguna muestra de cariño, ni siquiera una mirada cómplice entre ellos... Aquella pareja era extraña de verdad, pensó divertido y sonrió burlón. Parados ante un semáforo en rojo, Carlos miró a Alicia; Vega se revolvió incómodo preparándose para tener que soportar alguna caricia o que la besara aprovechando aquel breve momento…
-¿Has estudiado el caso que te pasé ayer? ¿Crees que esa cirugía es procedente?- preguntó de pronto con tono formal dejando atónito a Vega
-No, lo siento; estuve muy ocupada pues ayer los quirófanos estuvieron a tope, pero le echaré mañana un vistazo; aunque si es como me expusiste durante el almuerzo del miércoles, ya te dije que es factible y no se pierde nada con intentarlo- respondió Alicia muy profesional sin mirarlo siquiera -¡Jesús!- musitó incrédulo Vega mirando pasmado por la ventanilla; aquello era increíble, los dos eran tan fríos que parecían helar el ambiente dentro del coche
Llegaron a casa y Vega, sospechando que ahora sí habría alguna muestra de amor entre ellos, se bajó rápidamente del coche
 -Gracias por traerme, nos vemos- expuso amable y se empezó a alejar para no verlo o se moriría de celos
-Espera Vega, que ya subimos juntos- lo detuvo Alicia abriendo también su puerta y él se volvió extrañado observándolos desconcertado; ella se despidió de su prometido con una simple sonrisa ya desde fuera del coche- mañana lo estudiaré y procuraré hacerle un hueco al pequeño en quirófano cuanto antes- expuso sonando muy profesional de nuevo y cerró la puerta del auto sin más, ni un beso, ni una caricia… simplemente se despidieron con la mano amistosamente mientras Carlos se alejaba de ellos
-Por favor cari, tú primero- la invitó socarrón al abrir el portal dejándola pasar educadamente
-No empieces de nuevo ¿quieres?- protestó fastidiada y él rió divertido
-¿Sois unos prometidos un poco raritos no?- expresó burlón
 -¿Por qué?- indagó intrigada
-Por nada, solo que casi me quedo helado con el frío que hacía dentro de ese coche; pero si a ti te parece normal todo esto, a mí…- aclaró moviendo despreocupado los hombros.
 -No vamos dando espectáculos por la calle como hacen otros- contestó mordaz mirándolo altiva -Nunca me pareció que te molestara, al contrario, a veces eras tú la que te lanzabas sobre mí sin importarte quien mirara o donde estuviéramos- expresó guasón y ella echó a andar hacia las escaleras sonrojándose; él volvió a reírse entretenido siguiéndola escaleras arriba. No podía dejar de observar aquel cuerpo provocador y excitante delante de él. Aquellos altos y finos tacones le destacan sus hermosas piernas enfundadas en unas medias negras ¿serían pantis o unas de aquellas medias tan sexys que usaba antes? Soltó un resoplido imaginándolas; su mirada siguió subiendo observando como sus caderas se balanceaban al subir los escalones y la falda ceñía aún más sus glúteos dejando entre ver que no había ropa interior debajo o llevaba una tanga muy minúscula… un sofoco lo invadió, soltó otro resoplido pausadamente moviendo desconcertado la cabeza- lo que yo decía, un rematado idiota; a mí te me ibas a escapar así de rositas- murmuró malicioso
-¿Qué farfullas?- preguntó intrigada
-Nada, solo canturreaba- mintió divertido
 -Ah, ¿ahora también se te va a dar por el cante?- bromeó y se sonrieron amenos
-Ali ¿te importaría subir un momento? Aún es temprano y me gustaría consultarte un par de cosillas que quiero hacer sobre nuestra pequeña, me interesa mucho saber si estás de acuerdo- la invitó ameno cuando ya habían llegado ante la puerta del piso de Alicia, ella lo miró confundida
 -¿Y no puede esperar a mañana?
 -Sí, claro que sí; pero será más difícil hablar ya que estará Abi revoloteando alrededor nuestro… -¡¿También a ti te estorba?!- le increpó inesperadamente mirándolo furibunda, él la observó descolocado
-Pero ¿Qué coño estás diciendo?- exclamó atónito, ella parpadeó confundida, había hablado sin detenerse a pensar- ¡¡No, no!! ¡¡Esa no es la pregunta!!- expresó abriendo incrédulo sus ojos y mirándola anonadado- ¡¿A quién cojones le estorba mi niña para que hayas pronunciado ese “también” Ali?! ¡¿No será al capullo de tu noviecito, verdad?!- bramó furioso
 -Chisss, baja la voz que los vecinos están durmiendo- intentó aplacar su mal genio
-¡Cómo si a mí me importara algo despertar a los vecinos, vamos! ¡¡Mira Ali, si a ese chulo de poca monta y muy mal gusto le estorba mi chiquita yo soy capaz de…!!
 -¡Basta Vega, por favor!- reclamó tapándole la boca con su mano para acallar sus gritos- perdóname ¿vale? No quise decir eso, sabes que a veces digo estupideces y esta fue una de ellas; y deja de aullar como un descosido por Dios bendito, y yo preguntándome de donde le sale ese genio endemoniado que tiene a veces mi rayito de sol- expresó dulcemente y él sonrió satisfecho
 -Lo que se hereda no se compra Ali- repuso orgulloso y ella sonrió deleitada- Ali, sé que tú tienes que quererle o sino no aceptarías casarte con él; pero piensa bien lo que vas a hacer: porque si a él le estorban o molestan las personas a las que tú tanto quieres, es que realmente no te ama- le previno cariñoso, ella lo miró unos segundos a los ojos manteniéndose en silencio ¿amarlo? ¿Amar a Carlos? Hasta que apareciste de nuevo creía que sí, pero ahora…
-Él nunca me dijo nada Vega…- o mejor dicho evitó contestar, pensó pero no se atrevió a comentárselo a Vega- entremos y hablemos tranquilamente ¿de acuerdo?- le propuso animosa para evitar ir de nuevo a su piso y estar solos otra vez… eso la inquietaba, deseaba tanto besarlo y volver a sentirse entre sus brazos que no sabía si podría contenerse.
 -No creo que sea buena idea Ali, están descansando tranquilamente y podríamos despertarlas; ya sabes que soy un adoquín cuadriculado y a veces me ciego- bromeó y ella sonrió aunque se quedó callada dudando unos segundos, no tenía por qué pasar nada, era lo suficientemente adulta y capaz de controlarse
-Está bien- dijo finalmente y siguieron subiendo. El dejó la guitarra en su soporte y la ayudó galante a quitarse el abrigo llevándoselo con su chaqueta al colgador junto la entrada.
 -¿Café o whisky?- le preguntó ameno dirigiéndose a la cocina mientras ella tomaba asiento en el sofá, prefirió whisky y él los sirvió; de regreso a su lado, él mostraba una inquietante sonrisa burlona -¿De qué te ríes?- indagó curiosa
 -De que si, haciendo el amor sois tan fogosos como en vuestras despedidas, vuestro lecho de amor debe ser un iglú- habló socarrón entregándole el vaso
-No empieces de nuevo y no seas descarado- le reclamó fastidiada- somos adultos controlados y no alocados adolescentes que solo piensas en arrancarse la ropa desesperados- aclaró resuelta recogiendo su vaso
-¡Ya!- soltó burlón sentándose frente a ella- me quedó bastante claro ayer lo adulta controlada que eres- añadió socarrón, ella se sonrojó y bebió de su vaso para calmar su bochorno; él rió divertido sonrojándola aún más
-Referente a eso Vega…- musitó abochornada
-Tranquila, por mí nadie se enterará; fue un calentón de ambos y punto, en eso se queda- repuso sereno bebiendo también de su whisky y se mantuvieron en silencio unos segundos
-¿Y cuáles son esas cosas que me quieres consultar?- preguntó rompiendo aquel silencio
-Lo primero que quiero aclarar contigo es que, cuando te cases con don adulto sensato, no olvidéis que Abi es mi hija y pasaremos juntos el tiempo que deseemos y cuando lo deseemos, sin reticencias; eso no tiene discusión posible Ali
 -Claro que no, nunca pensé en arrebatártela como dijiste anoche Vega, Abi es tu hija y siempre lo será; y claro que podrás verla y estar juntos siempre que queráis- expuso también convencida y se sonrieron complacidos
-Lo segundo es que necesito que me acompañes una mañana al banco- ella lo miró confundida- voy a abrirle una cuenta a nuestra pequeña y necesito tu firma para ponerte de tutor, no quiero que le falte de nada a partir de ahora- aclaró decidido
-No es necesario Vega, nunca le faltó de nada y…
 -Pero quiero hacerlo Ali, no se sabe lo que nos depara el mañana y, si algo me ocurriera, no quiero dejar desamparada a mi niña- repuso convencido
-Está bien, buscaré una mañana que no tenga mucho trabajo- repuso serena, él le sonrió agradecido -Y por último y más importante: necesito su partida de nacimiento, lo más urgente en esto momentos para mí es reconocerla y decirle de una vez quien soy; es muy lista y vivaracha y ya se está dando cuenta de muchas cosas Ali, por eso decía que no podíamos hablar estando ella cerca, y cuanto más esperemos será peor
-Sí, eso es cierto… lo de reconocerla, creo que te será muy fácil ya que cuando tuve que dar un nombre para inscribirla di el tuyo verdadero- indicó y él la miró sorprendido
-¿De verdad Ali? ¿Estoy inscrito como su padre?
-¡¡Claro ¿acaso no lo eres idiota?!!
-¡Oh Ali!- expuso conmovido arrodillándose ante ella y abrazándola enternecido, ella también se abrazó a él sonriendo dichosa- gracias mi dulce melocotón, no sabes lo que esto significa para mí- la besó dulcemente en la mejilla pero siguió oprimiéndola contra él, ninguno se soltó; aún se mantuvieron abrazados un buen rato
-Quería asegurarme de que no se quedaría sola si algo nos sucediera a mamá y a mí; y sabía que tú la aceptarías y la querrías así la conocieras, que nunca la abandonarías al saber que era tu hija- aseguró rotunda y él le sonrió feliz
-Entonces, ahora solo queda decírselo- se retiró levemente y tomó entre sus manos el rostro de Ali mirándola a los ojos, ambos se miraban entusiasmados y se sonreían felices- ¿Cómo crees que será mejor? ¿Se lo decimos cuando tenga los papeles arreglados o mañana ya? ¿Tú o yo? ¿O mejor juntos mi amor? ¿Cómo?- preguntaba ilusionado acariciándole amoroso el rostro, ella sonreía feliz
-¿Qué te parece si le cumples su ansiado deseo y se lo decimos el día de Navidad? ¡Llegará por fin su deseado regalo de papa Noel!- se sonrieron felizmente complacidos
-Mi preciosa Ali, si supieras cuanto os quiero a las dos mi amor- se sinceró apasionado y ella se sobrecogió al oírlo
-Vega- murmuró conmocionada
-No me detengas ahora Ali, sé que estás a puertas de tu boda, pero yo tengo que decirte que te sigo amando mi vida; que en estos años solo pensaba en ti noche y día- murmuró ardiente y la besó con pasión, ella también le correspondió entregándole todo el gran amor que sentía aún dentro suyo. Se asían el uno al otro con codicia encendiéndolos enloquecedoramente mientras sus bocas se apresaban delirantes; Ali buscó debajo de su camiseta el contacto de su piel pero no se conformaba con sentirla en sus manos, se la quitó impetuosa besándole ardientemente exasperada su cuello y su hombro percibiendo aquel excitante y rico perfume que tan bien recordaba y no había cambiado. Vega sonrió complacido, la rodeó con sus brazos levantándola del sofá e intentó guiarla hacia el dormitorio, pero ella se detuvo de pronto mirándolo conmocionada- ¿Qué pasa mi ángel?
-No Vega, otra vez no- aclaró rotunda soltándose de su brazo que aún rodeaba su cintura
-¿Por qué no mi dulce melocotón? Si lo estás deseando como yo- musitó meloso acercándose a ella mirándola con pasión
-¡No Vega! ¡¿Acaso no ves esto?! ¡¡Significa algo ¿sabías?!!- le reprochó mostrándole el dorso de su mano derecha frente a su cara
-Sí, claro que la veo; veo una mano preciosa que me lleva al mismo cielo solo con que me roce- repuso sujetándosela e intentó meterse uno de aquellos finos y preciosos dedos en la boca pero ella la retiró rauda mirando desconcertada su mano descubriendo que no llevaba puesto el anillo
-Oh, me lo quité…- murmuró confundida y él rió divertido- ¡Es igual, como bien dijiste hace un momento estoy a punto de casarme con Carlos y no está bien que ande acostándome contigo! ¿Qué rayos me pasa?- habló inquieta frotándose nerviosa la frente, él le sujetó las manos a la espalda pegando su cuerpo al de ella
-¿De verdad no sabes qué te pasa mi dulce melocotón? Lo que te pasa es que tú me deseas tanto como yo a ti, eres ardiente como yo y no un témpano de hielo como ese bueno para nada de tu noviecito; él nunca podrá hacerte gozar y saber lo que quieres cómo yo lo sé mi dulce gatita- le susurró socarrón sobre sus labios jugando provocativamente con su lengua en los de ella
-¿Sabes que eres un vanidoso?
-Puede… pero dime que no es cierto y te dejo marchar- expuso sin detener su erótico juego, Alicia ardía en deseos de atrapar aquella deliciosa lengua que la estaba provocando tremendamente
-No… es cierto- repuso casi en un suspiro, cada vez se sentía más excitada y atraída por aquella boca, él rió divertido
 -¿No es cierto? ¿O no, es cierto? No llegué a entenderte con ese suspiro que te salió de las mismas entrañas- se chuleó jocoso mordisqueándole levemente el labio inferior
-Eres…- iba a responder pero al ver aquellos dulces ojos mirándola como solo él sabía, acariciándola tiernamente, desarmó las pocas fuerza que aún le quedaban- ¡Bah, cállate ya de una vez y bésame ¿quieres?!- exclamó de pronto abrazándose a su cuello y atrapando al fin aquella boca que la estaba volviendo loca; él rió divertido antes de corresponder ansioso a su reclamo y, sin parar de besarse vorazmente, caminaron hacia el dormitorio mientras le bajaba la cremallera del vestido al tiempo que ella le desabrochaba urgente los botones de los vaqueros. Al borde de la cama, Alicia lo empujó suavemente y él se dejó caer sobre el lecho mostrando una sonrisa animada apoyándose en sus codos para poder deleitarse en ver como ella le quitaba los pantalones mostrando una sonrisa pícara observando deseosa su cuerpo musculoso sin pizca de grasa
-¿Has estado haciendo mucho ejercicio verdad?- indicó gustosa acariciándole deseosa sus musculosos muslos subiendo hasta su marcado vientre
-En algo tenía que invertir todas las energías que no gastaba de otra manera- aclaró guasón y ella le retiró los boxers sonriendo indecorosa, atrapó entre sus manos su miembro erecto acariciándoselo provocativamente, él sonrió gustoso y ella se lo introdujo en su boca provocándole un gemido de placer a Vega que se dejó caer sobre la cama deleitándose en su ardiente caricia. Se lo recorría una y otra vez muy despacio con su lengua introduciéndoselo en su boca para volver a sacarlo y repetir su lento caminar excitándolo tremendamente. Se detuvo y, poniéndose de nuevo de pie, se dejó deslizar el vestido hasta la alfombra quedándose desnuda ante él, solo llevaba una minúscula tanga negra de encaje y las medias a medio muslo que a él tanto le gustaban, sonrió complacido
-Sabía que tenía que ser muy pequeña para no marcarte nada ese vestido tan ceñido- aclaró satisfecho y ella rió deleitada
 -Mucho me observaste entonces en tan poco tiempo- comentó vanidosa subiéndose a la cama bordeándolo con sus piernas quedando sobre él, reptaba juguetona rozándole el velludo cuerpo con sus pechos acercándose a su boca y excitándolo extremadamente
 -¿Poco tiempo mi vida? ¡¡Las escaleras se me hicieron eternas!! Aún me estoy preguntando como me contuve y no salté sobre ti haciéndote el amor allí mismo viendo contonearse este cuerpo tan provocador delante de mí- expuso embriagado volteándola sobre la cama dejándola debajo de él, ella reía dichosa- me enloqueces como antes o más mi chiquita- aclaró contundente y volvieron a atraparse ambiciosos las bocas mientras su manos recorrían sus cuerpos regalándose tiernas y ardientes caricias.
Vega recorrió cada ínfimo rincón de su cuerpo con su boca mientras le retiraba la minúscula tanga, degustando aquel dulce sabor de su tersa y suave piel excitando a Alicia con cada roce de su lengua, deleitándose en saborear aquellos maravillosos pechos que llevaba deseando desde aquella mañana cuando los viera traslucir tras su camiseta blanca. Alicia se revolvió colocándose encima de él. Ahora era ella la que enredaba en recorrerle el cuerpo con su boca mientras rozaba con su sexo en su miembro que ansiaba penetrar en aquel húmedo y caliente nido; pero ella le negaba la entrada excitándolo aún más haciéndolo casi insoportable. En una de esas picardías, la sujetó fuertemente de las caderas y la encajó en él sin piedad, hundiéndola hasta el fondo. Ambos soltaron un gemido profundamente satisfactorio al haber alcanzado al fin el ansiado ensamble. Se miraron ardientes y se rieron dichosos atrapándose frenéticos de nuevo las bocas al tiempo que ella movía hábil sus caderas buscando desatar aquel placer que su cuerpo reclamaba a gritos. No tardó mucho en cabalgar impetuosa e intransigente apurada por la inmensa carga que se apoderara de su interior intentando desatar aquel intenso placer que se había concentrado dentro de ella. También apresado en ese virulento e impetuoso montar de ella, Vega se incorporó sentándose en la cama y, mientras con una de sus manos se apoderaba de uno sus senos para comérselo ansioso, con el otro brazo le rodeó la cintura y la exigió a apresurar en sus arremetidas. Se movían desposeídos y gemían arrebatados al umbral de aquel maravilloso éxtasis sin lograr traspasarla del todo, aquella grandiosidad se resistía a explosionar. Impaciente y temeroso de dejarla atrás, la sujetó por las nalgas y la guío intolerante e implacable sobre él obligándola a alcanzar al fin el tan ansiado orgasmo y sonrió complacido al sentirla estremecerse de placer mientras soltaba un gemido repleto de gustoso deleite que le sonó a delicia. Se volteó acostándola de nuevo sobre la cama y la embistió una y otra vez sin piedad hasta que él también logró traspasar aquel gran umbral provocando esa maravillosa descarga dentro de ella llenándolos completamente de un goce fascinante. Vencido por aquella delirante batalla de entrega enloquecedora, se derrumbó sobre la cama mientras se reían felices y complacidos mirándose con tanta pasión que los fascinaba. Alicia se deleitaba en mimarlo besándolo tierna por su pecho, su cuello y su boca que él correspondía gustoso. Se besaban embelesados, saboreándose amorosos sus bocas.

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